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Preguntas para una entrevista de orientación vocacional, con un guion sencillo

Una buena entrevista de orientación no es un cuestionario. Es una conversación con un orden: primero escuchar, después ampliar y, al final, acordar un paso pequeño. Aquí tienes preguntas para cada momento.

Del equipo de UTalento7 min de lecturaActualizado
En este artículo

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Antes de empezar: qué es una entrevista de orientación

La entrevista de orientación vocacional es una conversación de quince a treinta minutos entre un alumno y su orientador u orientadora, o su tutor, para pensar juntos en lo que viene después: un itinerario, una modalidad de Bachillerato, unos estudios o un trabajo.

No es un examen ni un test hablado. Un test puede ayudar a abrir la conversación, pero no la sustituye. Lo que más ayuda a un alumno es que alguien le escuche con calma, le devuelva lo que ha dicho y le acompañe hasta el siguiente paso.

Por eso conviene llevar pocas preguntas y buenas, y dejar espacio. Si el alumno habla la mayor parte del tiempo, la entrevista va bien.

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Un guion en cinco momentos

Un orden sencillo que sirve para casi cualquier alumno. No hace falta seguirlo al pie de la letra, pero conviene no saltarse ni el primero ni el último.

  1. 1. Abrir

    Saber cómo llega y qué espera de la conversación. Son dos o tres minutos que deciden el resto.

  2. 2. Explorar

    Qué le gusta, qué se le da bien y qué le importa. Con ejemplos concretos, no con adjetivos.

  3. 3. Ampliar

    Abrir opciones que no había considerado, sin empujar hacia ninguna.

  4. 4. Decidir

    Ordenar lo que ha salido y ver qué pesa más para él o para ella.

  5. 5. Acordar

    Un siguiente paso pequeño, con fecha, y cuándo volveréis a hablar.

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Preguntas para abrir la conversación

Fáciles de contestar, para que el alumno se sienta escuchado desde el principio.

  1. ¿Cómo va el curso hasta ahora?

    Una pregunta sencilla para empezar. Escucha el tono tanto como la respuesta.

  2. Si tuvieras que contarle a alguien cómo es una semana tuya, ¿qué le dirías?

    Muestra en qué ocupa su tiempo y qué le da energía, sin preguntarlo directamente.

  3. ¿Hay algo que te preocupe de lo que viene el curso que viene?

    Saca pronto las preocupaciones. Si no salen al principio, suelen aparecer al final.

  4. ¿Qué te gustaría llevarte de esta conversación?

    Centra el tiempo en lo que le sirve a él o a ella.

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Preguntas para explorar intereses y habilidades

Mejor pedir experiencias concretas que gustos generales.

  1. ¿En qué asignatura o actividad se te pasa el tiempo sin darte cuenta?

    Funciona mejor que «¿qué te gusta?», porque pide una experiencia real.

  2. Cuéntame algo que te haya salido bien. ¿Qué hiciste tú exactamente?

    Descubre habilidades que el alumno no suele nombrar como tales.

  3. ¿Qué te piden tus amigos o tu familia porque se te da bien?

    Lo que otros ven en él o en ella, contado con sus propias palabras.

  4. ¿Qué no harías aunque te pagaran bien?

    Los límites dicen tanto como los gustos.

  5. ¿Conoces a alguien con un trabajo que te parezca interesante? ¿Qué parte te atrae?

    Conecta los intereses con trabajos reales y con personas cercanas.

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Preguntas para ampliar las opciones

El objetivo es abrir puertas, no elegir una por el alumno.

  1. Si no existieran las notas de corte ni la opinión de nadie, ¿qué estudiarías?

    Separa lo que quiere de lo que cree que debe querer.

  2. ¿Qué otros caminos llevan a algo parecido a lo que te gusta?

    Un mismo interés suele tener varias puertas: un grado, un ciclo de FP, una carrera cercana.

  3. ¿Qué opción descartaste muy rápido? ¿Por qué?

    A veces se descarta algo por un dato equivocado o por miedo, no por falta de interés.

  4. ¿Qué te gustaría probar antes de decidir?

    Una charla, una visita o una optativa: experiencias pequeñas que aclaran mucho.

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Preguntas para ayudar a decidir

Que sea el alumno quien ordene lo que ha salido.

  1. De todo lo que hemos hablado, ¿qué te parece más importante?

    Que ordene él o ella, no el orientador.

  2. Si eligieras esta opción, ¿qué tendría que pasar para que te fuera bien?

    Convierte un deseo en pasos concretos.

  3. ¿Qué piensa tu familia? ¿Y qué piensas tú?

    Distingue la voz del alumno de la de su entorno, sin enfrentarlas.

  4. ¿Qué necesitas saber todavía para decidir?

    Lo que falta suele ser un dato concreto, y eso tiene solución.

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Preguntas para acordar el siguiente paso

Una conversación sin un paso acordado se olvida pronto.

  1. ¿Qué podrías hacer este mes para avanzar un poco?

    Un paso pequeño y concreto: buscar un dato, hablar con alguien o visitar un centro.

  2. ¿Cuándo lo volvemos a hablar?

    Poner fecha a la siguiente conversación hace que la primera sirva.

  3. ¿Qué te llevas de hoy?

    Que lo diga con sus palabras confirma lo que ha entendido.

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Lo que conviene evitar

Pequeños hábitos que cierran una conversación sin que nadie se dé cuenta.

  1. Preguntas de sí o no

    «¿Te gustan las ciencias?» termina en una palabra. «¿Qué parte de las ciencias te gusta?» abre la conversación.

  2. Dar la respuesta demasiado pronto

    Proponer una carrera al principio hace que el alumno deje de pensar. Mejor ofrecer opciones y que elija él o ella.

  3. Empezar por las notas

    Las notas importan, pero si salen primero, la conversación se convierte en un cálculo.

  4. Querer cerrarlo todo en un día

    Una decisión así se construye en varias conversaciones. Un paso pequeño vale más que una respuesta forzada.

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Después de la entrevista

Apunta en dos o tres líneas lo que ha salido y el paso que habéis acordado. La siguiente entrevista empieza ahí, y el alumno nota que te acuerdas.

Si aparece algo que va más allá de la orientación académica, como un malestar que se repite, sigue el protocolo de tu centro y habla con quien corresponda.

Con muchos alumnos a tu cargo, lo difícil no es la primera conversación, sino la segunda: saber quién necesita volver a hablar y cuándo. Para eso existen herramientas como UTalento, que recuerdan lo acordado con cada alumno y te avisan de quién necesita una conversación.

Preguntas frecuentes

  • ¿Cuánto debe durar una entrevista de orientación vocacional?

    Entre quince y treinta minutos suele ser suficiente. Es mejor una conversación corta con un paso acordado que una larga sin cierre.

  • ¿Cuántas preguntas hay que hacer?

    Pocas. Con cinco o seis buenas preguntas, una o dos por cada momento del guion, hay de sobra. Lo importante es escuchar y volver a preguntar a partir de lo que el alumno dice.

  • ¿Sirve un test vocacional antes de la entrevista?

    Puede ayudar a abrir la conversación, porque da algo concreto de lo que hablar. Pero un test no decide: la entrevista sirve para contrastar sus resultados con lo que el alumno cuenta.

  • ¿Debe estar la familia en la entrevista?

    Depende del momento y del alumno. Muchas veces ayuda empezar a solas, para que hable con libertad, e invitar a la familia a una segunda conversación antes de decisiones como la modalidad de Bachillerato.

  • ¿Qué hago si el alumno no sabe qué quiere?

    Es lo más habitual, y no es un problema. Empieza por lo que hace en su tiempo libre y por lo que se le da bien, y acordad un paso para explorar, como una charla o una visita. No saber todavía también es una respuesta.

  • ¿En qué curso conviene hacerla?

    Sobre todo antes de las decisiones grandes: en 3.º y 4.º de ESO, antes de elegir itinerario y entre Bachillerato o Formación Profesional, y en Bachillerato, antes de la PAU y de la preinscripción.

Que ninguna conversación se quede en el aire

UTalento ayuda al departamento de orientación a preparar cada conversación, recordar lo acordado con cada alumno y saber quién necesita volver a hablar. Os lo enseñamos con vuestro propio centro.